¿Qué crees tú que hace un panadero cuando descubre que su horno gana más calentando la pizza del vecino que horneando su propio pan? Bueno, para saberlo basta con mirar lo que están haciendo varios mineros de Bitcoin. Su “horno” —electricidad barata, terreno, refrigeración y conexiones de alta potencia— hoy lo codician los centros de datos de inteligencia artificial. La IA, por ahora, paga mejor. Los números ya se ven en los resultados de varias empresas mineras. IREN multiplicó sus ingresos de IA en un 685% para su año fiscal 2026. Core Scientific también aceleró fuerte en esa dirección. El problema aquí es que la rentabilidad todavía no llega: IREN cerró con una pérdida neta de 702,6 millones. Vemos así que aunque convertir megavatios en entrenamiento de modelos de IA suena brillante… todavía no está claro si cubre lo que costó dejar de minar. 🤷♂️ Aparte, es importante hablar sobre lo que esa mudanza representa para la red. Cada vez que un minero apaga ASIC para darles espacio a GPU, el hashrate de la red se resiente. Si se valoran a unos 20 dólares por TH/s, los equipos que se quedan atrás rondarían los 1.500 millones de dólares en maquinaria abandonada o redirigida. Se trata de un retiro de potencia que se nota: el hashrate global cerró el tercer trimestre del año con cerca de 941 EH/s, apenas 0,1% más que el trimestre anterior y 8,7% por debajo del nivel de hace un año. Lo que ocurre aquí no es que la potencia se evapore, sino que se muda. ¿Adónde? A lugares donde la electricidad sigue siendo más barata que el riesgo. Es en este punto donde destaca el caso de Venezuela, que pasó de 4,5 a 10 EH/s en doce meses (+122%) y sumó 4 EH/s solo en el último trimestre. Esto, pese a una prohibición total vigente desde mediados de 2024. Allí la luz es tan barata que compensa el riesgo regulatorio y el racionamiento, aun en medio de una fuerte crisis de la red eléctrica. 👀 Y aunque todavía no se sabe quién está detrás de ese aumento del hashrate, el recordatorio es claro: la minería sigue siendo, ante todo, un negocio de megavatios. ¿Qué podemos esperar de esto? Primero, que el hashrate global se vuelva más sensible a los precios relativos de la energía y a la demanda de IA. Si la burbuja de inteligencia artificial se enfría, parte de esa potencia puede volver a Bitcoin. Si la IA sigue creciendo, la minería se concentrará aún más en los rincones del planeta con energía sobrante o subsidiada. En segundo lugar, recordemos que la seguridad de Bitcoin no depende solo de cuántos EH/s hay, sino de cuán distribuidos y resistentes son. Un hashrate que se mueve detrás de la rentabilidad de la IA es más flexible… pero también más volátil. Que la minería se mude no es, por sí solo, una mala señal. Es un reacomodo geográfico y de modelo de negocio. 🌀 Bitcoin nació para ser agnóstico al quién y al dónde: solo le importa el trabajo computacional. Mientras haya alguien dispuesto a quemar electrones por satoshis, la red sigue segura. La pregunta de fondo es otra: ¿cuánto tiempo la IA seguirá pagando mejor que el activo más escaso del planeta?
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